Puede que tantos días sin tener un día de descanso comiencen a hacer mella en mi, o simplemente puede que algunas personas tengan la capacidad de comprender lo que se les dice algo mermada.

Son las 10 de la mañana, me encuentro inmerso en las tareas de limpieza y orden necesarias para el buen funcionamiento e higiene del local… estoy con el mocho en la mano, de espaldas a la entrada, cuando me doy cuenta de que alguien mira la carta de helados “de palo“, sigo a lo mío hasta que oigo una vocecilla:
- Buenos días… ¿helados de palo para llevar?
De nuevo busco la cámara…
- Pues si señora, la carta que estaba mirando (cautela)
- Ah… si, me pone 3 de estos
- Lo siento, los que tienen el punto rojo no los tenemos. Sólo los que tienen precio puesto.
La señora me mira con cara de circunstancias.
- Pues me pone entonces 3 de estos (vuelve a señalar uno con el punto rojo)
Miro a la señora, que no es una noble anciana sino una mujer de unos 45 – 50 años… y de nuevo de forma amable le respondo:
- Tiene el punto rojo. No lo tenemos.
- Ay si, pues de estos entonces (y erre que erre, con el puntito rojo)
Al ver que se queda esperando mi respuesta le digo de nuevo:
- El punto rojo…
Entonces me responde:
- Caramba, deberían poner en un letrerito que los del punto rojo significa que no están disponibles, así no habría confusiones.
- Señora, si se fija solo hay helados de palo o con el punto rojo o con el precio ¿de verdad hay que explicar lo que eso significa?
Vale, respuesta borde, pero coño… ¿tan complicado de entender es que los que están en color rojo y sin precio no se sirven?
Y aún queda agosto.
¡¡¡ Que Dios nos pille confesaos !!!