Hoy ha tocado de nuevo pasar el día en la ciudad. Había que atender varios asuntos y finalmente he bajado a Barcelona en coche.

Sobre las 13:30, viendo que no iba a encontrar una plaza en zona azul, (tiene cojones la cosa) he entrado en un parking de la calle Madrazo de Barcelona. Ya en la rampa me encuentro la primera pega, no aceptan plástico para el pago. Mal.
Aún así recojo el ticket y me topo con el segundo inconveniente, plazas pequeñas. Todo muy apretado y esas columnas que parecen cerrarte el paso para acabar rozando el coche. Mal.
Con mosqueo declarado tengo que bajar al primer sótano, poca altura de techos, mal ventilado, iluminación deficiente y peor señalizado. Mal peor.
Aparco en la primera plaza que encuentro libre.
Pero ojo, todo esto al módico precio de 0,055 céntimos el minuto… lo ponen así para que no nos demos cuenta que estamos pagando 3,50 euros la hora. Casi 600 pesetas de las de antes.
Alucino pepinillos al comparar éste con el parking que hay junto a la Clínica Delfos en Avenida Vallcarca… excelentemente iluminado y señalizado, ventilado, techos altos, maquinas para pagar tanto en metálico como con plástico, lavabos limpios y cuidados… todo por 2,55 la hora.
Dejo el coche pero no me voy conforme.
Llego a mi destino, pongo en marcha una copia de seguridad de 15 GB que llevará sobre 30 minutos (en una red 10/100) y me decido a recoger de nuevo mi cafetera. Volveré a probar suerte en la calle.
Al llegar le doy el ticket al tipo de la puerta y me suelta: “Se cobra al salir”
¿Se puede ser más…?
Mientras que en la mayoría de aparcamientos pagas y luego tienes 10 minutos para salir, en este te cobran justo al salir y sólo en metálico. Por cierto, mientras yo pagaba los coches de detrás tenían que hacer luego maniobras forzadas pues se quedan en medio de una pronunciada rampa.
Este es un modelo de negocio que debería estar claramente condenado a desaparecer: mal servicio y malas instalaciones a precio desmedido.
Esto pasa en la zona alta de Barcelona en pleno 2010.