Al principio, para una empresa, todo parece esto de estar en Internet y las redes sociales les parece ‘guay’, como muy vanguardista y moderno: Montamos la web, abrimos página en Facebook (Feisbu), abrimos un Twitter (Tuister) y contratamos un Community Manager de esos. Y ea, ya estamos en la cosa digital.

Pero luego la realidad demuestra que las empresas en España no tienen ni puñetera idea de tecnología, ni de Internet, ni de con quien se juegan los cuartos al abrirse al público de forma directa, ni mucho menos de que clase de elemento eligen como Community Manager para que lidien con la imagen-reputación digito-internetera de la casa.
Como dijo Murphy, si algo tiene posibilidad de ir mal, irá mal.





