Parte II de III
Vamos con el nudo de esta historia.
Tramitación finalizada, vamos a casita
Pues nada, después de firmar en el notario recogemos los trastos y para casa. Al día siguiente realizamos el pago a Mac Informática y en pocos días ya teníamos nuestros nuevos y flamantes MacBook de policarbonato blanco en nuestras manos.
Pero unas semanas después
Lo simpático viene ahora, pues al cabo de tres semanas mientras repaso los recibos que te va enviando el banco veo un comprobante de una transferencia realizada desde mi cuenta por importe de 55 euros… ¡¡¡¿?!!!

Que yo creo que si, que te vamos a cobrar...
Llamo al banco y me dicen que “son los honorarios del notario“, les replico que eso no es posible, que el Sr. Raúl (evito poner nombre y apellidos intencionadamente) me había repetido en varias ocasiones que no se generaba ningún cargo por la operación… me responden que eso no puede ser, que estas operaciones tienen ese cargo anexo. Para no liarla por teléfono me hago de toda la documentación y me aseguro que el tal Raúl se encuentre en la sucursal para hablar con él cara a cara.
Donde dije digo, digo Diego… o Uy! que se me hace tarde hoygan…
Me siento delante de este hombre, le recuerdo nuestras conversaciones y expresamente la consulta que hizo Cristina el día que recogió la documentación para firmar ¿su respuesta?… no tiene desperdicio oigan:
- Yo no pude decirte eso (y se queda tan ancho el tío)
- Coño Raúl, que nos conocemos, me lo aseguraste por tres o cuatro veces… me dejas de piedra.
- Pude decirte que el crédito no tenía gastos pero claro, el notario hay que pagarlo, (y ahora viene lo que me esperaba) es lo que se estipula en la condición número siete del contrato.
Me quedo mirando al sujeto como un minuto en silencio (si hubiese podido escaparse a ver si se le quemaban los garbanzos lo habría hecho) hasta que le suelto:
- Muy bien, voy a remover cielo y tierra hasta que todos y cada uno de los 55 euros que me habéis quitado de mi cuenta vuelvan a su sitio. Tu nombre se va a conocer tanto en la dirección territorial como en la general si es necesario.
Sin decir nada más me levanto y me voy sin despedirme… aunque otro empleado de la oficina me para y me comenta que ha podido ser un error, que no me lo tome así…
- Mire, si el “error” fuese a mi favor tardaban ustedes dos microsegundos en retirar de mi cuenta la cantidad, pero como, con engaño bien claro, soy yo el que paga el pato, tengo que cargar con vuestro error ¿es correcto?
No, obviamente no me respondió.
Carta al Defensor del Cliente, replicada a la Dirección Territorial de Cataluña
En ese mismo momento solicito la dirección del Defensor del Cliente, de la Dirección Territorial y de las Oficinas Centrales… todo ello con calma y una sonrisa en la cara. La misma sonrisa que a ellos se les había borrado de la suya, eso de que se escriban quejas a central de una sucursal no les hace mucha gracia que digamos.
Basta por hoy, en la próxima entrada llegaremos al desenlace de este asunto.
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