Este grupo de alegres muchachos pensó “por qué no dedicar unas horas de nuestras vidas a intentar caminar sobre el agua“…
Así que ni cortos ni perezosos hicieron sus pruebas de esta complicada disciplina y estos son los resultados.
Vale, que hay que caminar rarito, pero se camina sobre el agua al fin y al cabo, que es de lo que se trata.
Gerês en Portugal fue el lugar elegido, utilizan un calzado fabricado con materiales repelentes al agua e intentan emular el efecto de las piedras planas que lanzamos sobre la superficie de un lago para hacerlas saltar.

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