Aunque a mi solo me ha dado un revolcón. Otros han corrido peor suerte. Esto me lleva a preguntarme ¿Tengo yo culpa en todo esto?

Mi respuesta es NO, pero no por echar las culpas al de al lado sino porque no me he dejado atrapar por las circunstancias ni por los bancos… muy a su pesar.
Si yo hubiese aceptado todo lo que Banco Santander me ofreció hace unos años, hoy estaría viviendo debajo de un puente, sin casa, sin coche, sin vida, sin nada. Pero algo evitó, llámalo sentido arácnido o simplemente la fuerza, que intentase vivir por encima de mis posibilidades y hoy día medio aguanto el tirón.
Pero ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
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