Ayer domingo, a última hora, viendo que habíamos acabado con el trabajo que teníamos pendiente, Cristina y un servidor decidimos salir a comer por ahí.
Como somos así de sencillos nos decidimos por Puigcerdá, pelín lejos, pero como nos encanta el sitio, las curvas y conducir, pues allá que vamos.
Llegamos a Puigcerdá (Puigcerdá en Wikipedia) cerca de las 3 de la tarde, así que nos pusimos a buscar un sitio donde comer. Fuimos mirando un restaurante tras otro, pero los precios están bastante subidos de tono.
Finalmente recordamos uno por el que habíamos pasados muchas veces pero nunca habíamos entrado, Cal Gaspar, en la misma calle Mayor del pueblo. Vistos los precios más que razonables, casi un 50% menos que en todos los otros restaurantes que nos pateamos, nos decidimos a entrar.

Con la cautela habitual nos sentamos y dimos un vistazo a la carta, bastante bien surtida y con platos para todos los gustos. En el tema bebida lo tuvimos claro, vimos que tenían sangría de cava… somos catadores de esta bebida allá donde estemos.
Después de mirar bien la carta nos decidimos por:
Primeros
Ensalada al Roquefort
Entrante de Fuet
Segundos
Carpaccio de Buey
Patatas Rellenas
Nos sirven la sangría y tras probarla nos quedamos de extasiados, quizás la mejor sangría de cava que hemos probado, puede que solamente igualada por la que se puede tomar en el castillo de Tossa de Mar. No empalaga, con mucha fruta diferente y excelente sabor.
Detallito para picar mientras esperamos (se agradece)
Llegan los primeros, generosos y de excelente calidad. El roquefort se compra en Francia, al lado, y el fuet es de la zona. Lo mejor de todo es que te sirven pan de coca caliente con tomate y aceite… nosotros no somos de tomar pan, pero nos lo comimos todo. Buenísimo.
Ya estamos ambientados y expectantes por ver llegar los segundos. El carpaccio muy bueno, acompañado de parmesano rallado y un chorro de aceite de oliva. Las patatas rellenas con carne, deliciosas.
Estábamos llenos, imposible meter un postre dentro del cuerpo, así que nos pedimos un par de cafés y sendos chupitos de Marc de Cava.
Nuevo detalle con dos bombones rellenos de helado.
Si hay que nombrar cosas o “aspectos negativos” por nuestra parte no los hemos visto, quizás si algún detalle: no estaría de más una iluminación mejor planificada, el sitio se ve un poco falto de luz, los convoy de aceite y vinagre son un poquillo de chichinabo (plástico rojo)… poner algo en acero u otro material más noble se agradecería, lo mismo con la cuchara de la sangría. Fuera de esto, pequeñas tonterías, el sitio es totalmente recomendable.
Lo más importante, el precio, todo por 48 euros… impuestos incluidos.
No tienen web, a ver si leen esto y se deciden a montar una, aunque sea sencilla. Ya les comentamos que hoy en día lo que no esta en Internet, no existe.