No, antes de que me lo preguntes, el timonel no era español.
Siempre me ha fascinado el Titanic y todo lo que le rodea, desde las historias de los pasajeros hasta las que hablan de la mala calidad del acero que daba forma al barco.

Pues bien, para mi sorpresa, el los titulares del informativo de La Sexta de hoy, anuncian que el Titanic no se hundió tan solo por el choque con un iceberg, sino que el timonel se confundió al interpretar la orden de virar a babor y lo hizo a estribor.
Siempre se ha dicho que el timón tenía poco recorrido para la envergadura del Titanic, y en la película de James Cameron se deja ver ese defecto justo en el momento en que se avista el iceberg y el barco tarda bastante en comenzar a virar aún ordenando la maniobra de contramarcha. Pero parece que no solo eso fue el motivo de su hundimiento la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912.
La ‘cosa‘ ha sido sacada a la luz por la nieta del segundo oficial Charles Lightoller, curiosamente coincidiendo con el lanzamiento de un libro escrito por ella donde descubre el pastel.
Charles Lightoller, según dice su nieta, le confesó que el iceberg fue avistado dos millas antes de chocar con él. En ese momento se dio la orden de virar fuerte a babor (a la izquierda), pero el timonel interpretó la orden al revés “liándola parda“.
La explicación a este suceso, según la nieta de Lightoller, es que el timonel era muy experimentado pero sobre todo en barcos veleros donde para virar a babor o estribor hay que girar el timón a la contraria del rumbo indicado.
Soy de secano y no tengo ni puñetera idea de si eso es así o no, pero de lo que si estoy seguro es de que parece una maniobra publicitaria para vender más libros que otra cosa. En contra de este mal pensamiento me surgen varias cuestiones pero entre todas éstas: si de verdad es una argucia para vender libros ¿por qué no lo hizo antes? ó ¿por qué, estando cerca el centenario de la tragedia, no ha esperado a entonces? sería más impactante ¿no?… si el secreto llevaba oculto 98 años lo más lógico, si queremos dar el pelotazo, es esperar al centenario y vender libros como galletas.
Lo cierto es que el Titanic se va convirtiendo poco a poco en una chapuza construida con materiales de calidad cuestionable, que además estaba tripulado por gente poco preparada para asumir tanta responsabilidad. De qué nos suena esa historia ¿no?
El “experimento Titanic” costó la vida a 1.522 personas, que al final es lo único que importa.