La vida es un segundo, y muestra de ello es lo acontecido en el Parque de Atracciones del Tibidabo ayer.
Una chica de 15 años va a divertirse a uno de los parques de atracciones con más solera de España, el del Tibidabo, en Barcelona. Se sube en una de las mencionadas, el péndulo.
De repente la base del mástil de la atracción cede hasta partirse éste en tres piezas. La parte de asientos que alberga en ese momento a cuatro personas cae a plomo desde 38 metros de altura. Una chica de 15 años muere en el acto y el resto resultan heridos.
Según mencionan en los informativos de La Sexta es la primera persona que fallece en el Tibidabo en sus 100 años de historia.
El sentido de mi entrada no es otro que mostrar cuan frágil es nuestra vida, apenas unos segundos bastan para cambiar todo cuanto conocemos. Esta chica apenas ha vivido, nunca sabrá lo que es hacerse adulta, tener pareja, hijos, dar un motivo de orgullo a sus padres… y todo mientras disfrutaba de una atracción una noche de sábado.
Vivir intensamente, tener solo lo necesario y sobre todo respirar cada segundo de vida, pues tu mundo puede cambiar en cualquier momento.
Aunque es probable que ningún familiar o amigo de esta chica lea nunca esta entrada, vaya desde aquí un cálido abrazo… obviamente no aliviará su dolor, pero algo reconforta, aún viniendo de un extraño.





