Por norma general se suele criticar a Apple por todos y cada uno de los productos que saca al mercado… aún recuerdo incluso la concesión del máximo galardón al iPad en los Fiasco Awards.

Pero igual que todos lo critican, todos lo imitan (o lo intentan). La llegada al mercado en 2007 del iPhone fue el pistoletazo de salida para que todos los fabricantes de dispositivos móviles, e inmóviles, copiaran de una manera u otra el aspecto de los cacharritos que iba lanzando la casa de la manzana mordida.
Ejemplo descarado hasta decir basta en esto de imitar es el de Samsung. En El Blog del Switcher nos lo cuentan de forma cortés y educada, pero manda narices.

Apple saca el iPad (del que lleva vendidos millones de unidades) y ahora todos quieren, con mayor o menor fortuna, tener un “tablet” en el mercado… cuando antes apenas había modelos. Ahora “reinventado” es otro cantar.
Y ojo, que yo fui el primero en ser critico con el iPad, pero la realidad es cabezona y testaruda.
Claro que hemos de tener en cuenta que el iPad NO ES UN TABLET, sino un dispositivo móvil multimedia. Es triste ver como muchos elogian tal o cual “tablet” comparando sus capacidades con el iPad, algo totalmente fuera de lugar. Son cosas distintas.
El iPad no puede compararse aún con nada porque, pese a quien pese, no hay nada igual en el mercado. Todos corren a intentar fabricar un iPad-killer o un iPhone-killer, pero aún no existe cacharro que ofrezca la experiencia de usuario que ofrecen éstos, y me temo que será así por un tiempo.
Sí, puede que lo que ofrece Apple no innove en cuanto a funcionalidades avanzadas y abiertas, pero no nos engañemos, lo que hacen lo hacen bien (con cagadas, como todos) y con un diseño excepcional.
Esto no es una visión objetiva del mercado, tan solo mi opinión. Que luego nos ponemos como obeliscos.