Estos días andamos revueltos por la nuevo anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, que ha generado el Manifiesto que publiqué ayer en esta bitácora.

¿Debe cambiar la forma de acceder a los contenidos?
Pero hoy quiero hacer un ejercicio de empatía con los creadores, independientemente de si hacen música, cine o cualquier otra expresión cultural. Tengo amigos que pintan, hacen música e incluso que hacen “cine” (cortos, efectos para cine, etc.) y que obviamente están a favor de regular el desorden que existe hoy día en la defensa de sus derechos.
Ojo, digo artistas que no están de acuerdo con el modelo de gestión de la SGAE, sino con proteger el fruto de su trabajo… como haríamos todos ¿no?
La música y el cine, ejemplos claros
No quiero emplear el término “robar” porque me parece muy fuerte, pero tampoco voy a utilizar eufemismos tan poco creíbles como “copias de seguridad“. No nos engañemos, una “copia de seguridad” es aquella que realizamos de un soporte físico de nuestra propiedad.
Ejemplo: Tengo un CD de música que escucho a menudo, para evitar daños en mi original realizo una copia en otro CD-R o bien lo vuelco digitalmente a mi ordenador o reproductor MP3. Esto no esta penado ni es motivo de sospecha alguno.
Ahora bien. Si ese CD-R pasa a otras manos en forma de copias de copias, o los MP3 se comparten vía P2P. Sin cobrar ni un céntimo se entiende… ¿es delito?
Puede no ser delito (base principal en la que se escudan todos los defensores del tema) pero ¿es moralmente correcto?
Los precios de los originales
En esta parte estoy de acuerdo con los que argumentan que si los precios fuesen más ajustados se venderían más originales. He dejado de comprar muchos CD por costar entre 18 y 22 euros. Un poco caro.
No entro en lo que se lleva el artista de ese CD. Los artistas deberían defender más su parcela y zafarse de las discográficas que los sangran. De hecho muchos grupos y solistas comienzan a usar la red para promocionar sus trabajos dejando de lado la “esclavitud” de muchas de esas “fabricas de éxitos“.
También están los precios abusivos de los cines, donde llegan a cobrar entre 7 y 9 euros por ver una película, amén de los 20 a 40 euros por un DVD o BD si quieres tenerla en tu casa.
Entonces ¿hay solución?
No se si la hay, son muchos los intereses sobre la mesa, pero desde luego si que pagaría por una suscripción mensual a un portal con toda la música, series y películas disponibles online. Algo tipo Spotify o al modelo de negocio que tiene iTunes con películas y series en Estados Unidos, pero trasladado a España.
Es decir, pago X euros al mes, pero dispongo de una videoteca y discoteca enormes. Puedo tener mis listas de reproducción, disfrutar de los últimos trabajos de mis artistas preferidos. Todo ello ahorrándome cantidades inmensas de espacio en discos duros, CD-r, DVD-r o similares, pues todo esta en los servidores del proveedor.
Tener registrado tu MP3/MP4 en el portal y así puedo pasar esos contenidos a mi reproductor y llevármelo donde quiera (o donde sepa que no voy a tener cobertura WiFi ó 3G) para disfrutarlo.
Formas de negocio obsoletas
De eso se trata, no del “pirateo” sino de una sociedad que ha cambiado. Si los creadores, que no las discográficas, entienden que no vamos a volver atrás y que el mundo avanza tienen que ponerse las pilas ¡YA!
A cuento de esto me viene a la cabeza ciertos movimientos que Apple lleva a cabo (según rumores no confirmados, ojo) desde hace unos meses. No contentos con haber innovado y revolucionado el mundo de la telefonía con su iPhone, ahora el gigante de Cupertino quiere “comerse” el mundo editorial. A nadie le viene de sorpresa el término Tablet Mac, un dispositivo que se rumorea quiere lanzar la compañía en breve y que (otra vez los rumores) llevaría aparejada una suscripción mensual que nos daría acceso a cientos de revistas, periódicos, libros, etc.
¿Tener prensa, libros, revistas y muchos más contenidos específicos en un dispositivo que se actualiza constantemente y que evita que tenga que comprar lo mismo en papel? ¿De verdad no pagarías una suscripción por eso?
La prensa en papel, la música en CD físico, las películas en DVD físico, los libros, las revistas, etc. están condenados a desaparecer tal y como los conocemos, cuanto antes nos demos cuenta de ello antes nos pondremos a trabajar en el futuro. En el camino quedará aquel que no sepa adaptarse o el que intente aferrarse con uñas y dientes al actual modelo obsoleto.
Resumiendo que es gerundio
SI a la cultura, pero no gratis, los creadores de cultura también comen cada día.
NO al intercambio indiscriminado bajo el eufemismo de “copias de seguridad”.
SI a un cambio en la forma de disfrutar de contenidos de cualquier tipo.
NO a las discográficas ni a las sociedades tipo SGAE.
Repito, opinión personal 100%, aún apoyando el manifiesto de ayer. Pero al César lo que es del César.