Durante los últimos 10 días me he visto sumergido en un mundo sin preocupaciones, sin dolor, sin sueños. La somatización onírica de todos mis miedos, frustraciones, inseguridades y mil cosas más desaparecieron de un día para otro… he “soñado en blanco” (término inventado por mi) y ha sido agradable.

Los “sueños blancos” realmente son de todo menos sueños, es decir, en realidad no sueñas nada, simplemente duermes pero sin tener al día siguiente una percepción de haberlo hecho. Solo te levantas… y además te despiertas antes, abres los ojos y no tienes tan siquiera necesidad de espabilarte. Solo te levantas y ya estas funcionando.
Durante estos días apenas he pensado en mis problemas y demás cosas que nos dan caña a todas horas. Todo parecía ir bien.
La medicación fue prescrita por el traumatólogo asignado a mi persona ya con una advertencia: sólo 10 días, pueden provocar “cierta dependencia“, así que sólo 10 días, lo que sobre lo tira en un punto de recogida de medicamentos el mismo día que acabe el tratamiento. Me lo dijo entonces y ahora entiendo por qué.
Este sábado a las 8 de la mañana tomé mi última dosis de felicidad y ausencia de dolor. Y creyendo que esto iba a ser así siempre me subí al carro de la actividad normal y pasar el fin de semana con la familia a tope. Mi primer error.
Por la tarde, a eso de las 8 de la tarde ya comenzaba a tomar consciencia de que no debería haber salido, pero ya es tarde. Por la noche antes de meterme en la cama me sometí a una sesión de aire frío de madrugada. Mi segundo error.
Hoy domingo ha sido una auténtica bajada a los infiernos, me duele todo el cuerpo, pero en lugar de parar sigo adelante para no alarmar a los míos… y éste ha sido mi tercer error. Pero no siempre puede uno decir según que cosas.
Acabo de llegar a casa y se constata mi cuarto y último error: no tiré las pastillas sobrantes ayer sábado. Se que no voy a caer, pero la tentación y el pensamiento ha pasado por mi cabeza. Esto debe ser lo más cercano al síndrome de abstinencia que sufren los adictos a cualquier sustancia legal o ilegal. Así que voy a publicar esta entrada, meterme en la cama e intentar descansar… de nuevo con mis sueños.
Han existido otros factores que me han llevado a cometer estos errores, pero eso es un tema más personal y peliagudo que no puedo airear a los cuatro vientos.
Si, mañana tiraré las pastillas.