Suicidio en Castelldefels

El 2 de noviembre tuve que subir a Barcelona a realizar distintas gestiones. Poco antes de llegar a Castelldefels el tren, de la línea R2 de cercanías, baja de velocidad, al principio no me di cuenta porque iba leyendo, pero llegó un punto en que el convoy se detuvo del todo sin llegar a la altura de los andenes.

Tren Regional R2 de RENFE

Por megafonía interna una locución grabada nos avisa: “Ha habido un accidente y en tren se va a retrasar 5 minutos”

Apenas un par de minutos nos vuelven a hablar, en esta ocasión no es una grabación sino el maquinista: “Vamos a estar parados unos cinco minutos porque alguien ha sufrido un accidente en la vía” lo que eufemísticamente viene a decir que una persona se ha tirado a los railes. Esto lo supe después claro.

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Expedición a Barcelona

Como vamos a pasar el fin de año con la familia hemos subido a Barcelona. Aprovechamos que tenemos que dejarnos la pasta y la vida hacer gestiones con Hacienda para dar una vuelta por la gran ciudad.

Así que he desenfundado mi teléfono y he conseguido varias instantáneas que me han llamado la atención y os voy comentando.

Al llegar a Barcelona lo primero que hemos visto ha sido estos trenes enamorados dándose un pico.

Dos Trenes Besándose

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Caos en Barcelona: Incomunicado

De auténtico caos es la situación en Barcelona, pero aún peor en Aiguafreda, mi pueblo, del que comentaba la situación ayer en otra entrada. Son las 8:30 horas cuando comienzo a escribir esta entrada y la situación es la siguiente:

  1. - No puedo utilizar el coche porque desde Tona la C-17 esta cortada… y aunque pudiera no me atrevería, hay unas placas de hielo que asustan.
  2. - Sagales no funciona porque las carreteras son impracticables en estos momentos.
  3. - Cercanias Renfe no funciona desde ayer por la tarde, en concreto la línea C3 (ahora R3) por lo que tampoco puedo desplazarme en tren.

En resumen, estoy en una población a 40 Km de Barcelona, teóricamente bien comunicada, pero donde no funciona ninguno de los medios disponibles. El ayuntamiento se ha visto desbordado y apenas ha podido verter unos pocos sacos de sal que no han solucionado nada.

Aspecto de una estación de Bicing ayer en Barcelona (El Mundo)
Salir por el pueblo a estas horas es un deporte de riesgo pues todo el se ha convertido en una inmensa pista de hielo, apenas ves algún valiente circulando en coche y a pie solo anda el personal del ayuntamiento que se afana en intentar que la carretera principal quede practicable.

A estas horas debería estar en el tren camino al domicilio de un cliente al que voy a llamar en cuanto publique esta entrada para disculparme… a ver si mañana hay suerte y puedo cumplir con mis obligaciones.

Este es el país “de primera” del que tanto se llenan la boca muchos.

El Mundo | Remite el temporal en Cataluña, sigue el caos circulatorio

Los perroflautas en ciernes y el revisor asesino

One more time me pasa un sucedido en el tren. Resulta que bajaba a Barcelona en tren y en La Garriga se suben un grupo de jóvenes perroflautas (o alternativos, como quieras llamarlos) de entre 16 y 18 añitos con toda la intención de viajar de válvula.

Grupo de jóvenas perroflautas a la hora del lunch

Grupo de jóvenas perroflautas a la hora del lunch

El problema, aparte de su perroflautismo en ciernes, es la poca vista o práctica en esto de usar las cosas sin pagar. El convoy de las 8:56 de la mañana tiene solo dos vagones y en lugar de ponerse al final (el revisor comienza “la ronda” desde la cabeza a la cola) van y se sientan justo al lado de la puerta por la que sale el miura de los tickets.

Los jóvenes alternativos viajaban desde La Garriga hasta Granollers, es decir, dos paradas de nada.

La cuestión es que se pusieron muy tontos, que si risas, que si enciendo un cigarrito (no se puede fumar en los vagones)… hasta que se abre la puerta del toril, digo de la cabina del conductor y sale un hermoso revisor, bragado, patilargo, de nombre Rutilante.

Yo que me veo la situación sigo atento la escena, Rutilante fija sus ojos ávidos de fiesta en los perroflautas. Me pide a mi el billete, apenas gruñe un “Buenos días” pero sin mirarme, ya nada puede pararle…

- ¡APAGUE EL CIGARRO!

Lo dijo en un tono tan firme y gutural que hasta yo mismo me sorprendí buscando el pitillo en mi mano. Y eso que no fumo.

- BILLETES… POR FAVOR (sonrisa y brillo Profiden)

La alegre muchachada ya no ríe, este no es un revisor flojo, han dado con la horma de sus babuchas. Sus rastas apuntan al suelo.

Les hizo pagar uno a uno (eran 5 muchachas y 1 mastuerzo) sin perdonar ni un solo céntimo de euro. Tanto es así que el tipo no dio la orden de seguir al conductor hasta que el último de los alternativos hubo pagado.

Niños perroflautas: si somos antisistema, hemos de serlo full time. Pero si queremos viajar como el resto de los mortales, es decir, calentitos, sentados y disfrutando del paisaje, tenemos que abonar el correspondiente billete. Los trenes no los regalan en Alstom, ni los señores que conducen o mantienen todo esto lo hacen por amor al arte; cobran un sueldo.

Cumbres nevadas, mustios collados

Vale, que es Navidad, hasta eso llego… pero lo que no entiendo es como hay personas que llevan el espíritu navideño hasta sus máximos extremos, decorando sus hombros con nieve artificial.

¿Cómo? ¡¡¡ ¿No es nieve?!!!

¡¡¡ CASPA !!!

Mira el muñequico...

Mira el muñequico...

Siempre me da por fijarme en estos detalles escatológicos cuando voy en tren, y hoy, mientras maldecía por dentro a Renfe por el pitote que han liado para recambiar la catenaria, he reparado en los hombros de un mastuerzo sentado frente a mi… el tipo debería tener unos 40 y también muy pocas nociones de higiene personal.

Algo me habla desde su hombro

Mi vista se encuentra fija en sus nevados hombros, caspas del tamaño de una concha de peregrino Xacobeo me observaban desde tan privilegiado mirador. Coño, es que si me las cruzo por la calle y me saludan no caería en lo que son, por el tamaño digo.

Champú anticaspa o rasqueta

Aún a estas horas no tengo claro si para reparar el desaguisado se debería aplicar el gañan una buena dosis (dos botes de a litro por lo menos) de champú anticaspa, o bien pasarse la rasqueta para sacar lo que había en aquella cabeza.

El hombre nevado vestía normal y jugueteaba con un teléfono móvil táctil, quiero decir que no se le veía indigente ni mucho menos, vestía bien y de forma correcta… pero podría llenar una garrafa de 5 litros con la de aceite que se le adivinaba agarrada al gato muerto que lucía por cabellera.

Amiguitos, hay que lavarse

¡Y la cabeza va incluida, que también es cuerpo! Acudir al dermatólogo si la cosa se pone severa, pero no dejaros ir. Vivimos en comunidad y hay que tener un mínimo de respeto, primero por uno mismo y luego por los demás.

Ahora voy a darle la vuelta a los gayumbos, que van 15 días y ya toca.

¿Olor?…. ¿De qué me hablas hamijo?…

Barcelona caótica cuando caen cuatro gotas

Esta mañana he tenido que bajar a Barcelona para solucionar varias cosas. Así que de buena mañana me he levantado, preparado los documentos y ale.

La primera en la frente, aparte de los cero grados de temperatura cae una fina lluvia, bueno me voy a tomar un café con leche calentito y después pillo el coche… iluso de mi. Cuando salgo del bar la lluvia se ha convertido en hielo en apenas unos minutos. En la misma puerta del bar derrapa el primer coche… paso, me bajo en tren.

Vale, que igual me paso un poco... ¿pero se me entiende o no?

Vale, que igual me paso un poco... ¿pero se me entiende o no?

Lo que suele ser un paseo de 12 a 15 minutos se convierte en media hora; el pueblo se ha convertido en una inmensa pista de hielo que nos convierte a todos en Chiquito de la Calzá… todos caminamos extraño para no eslomarnos al primer traspié.

Vivo en un pueblo de 2.000 habitantes, pequeño vamos, pero en el corto trayecto de mi casa a la estación de tren he visto 3 accidentes de coche, todos en el pueblo. Los típicos topetazos por resbalar en el hielo… por cierto que uno de ellos ha ido de muy poco que no me llevase por delante.

La estación de tren tiene chimenea de leña, pero no he podido disfrutarla porque he llegado justo para sacar el billete y subirme al tren… por cierto, desde él he visto otro accidente en la carretera que cortaba la misma en sentido norte. Un desastre.

Otro de los efecto colaterales del mal tiempo en mi pueblo es que la TV, digital ojo, funciona mal o directamente deja de funcionar. Y el ADSL va como el culo.

En Barcelona las cosas no estaban mejor. Los autobuses con un retraso de narices, el trafico a tope con atascos en muchos sitios, la gente que aparca en doble fila para estar más cerca del sitio donde van y no mojarse, pero mientras organizan pitotes importantes.

Lo que no entiendo es las velocidades, aunque solo sea en un tramo corto, que alcanzan algunos con el coche sobre suelo mojado… imagino que la gente está quemada y a la que tiene 40 metros libres libera tensión de esta manera. No entiendo como no pasan más cosas.

Debe ser que me estoy volviendo muy de pueblo. Cuando bajo a Barcelona lo paso bien pero cuando llevo unas cuantas horas solo tengo ganas de subirme al tren o al coche y volver a casa. Aquí no tengo ruido por las noches, huele a leña, aparco donde quiero sin ser acosado por zonas verdes o azules, me saludo con la gente que veo por la calle.

Mucha vanguardia, mucha tecnología pero como te falte gas, electricidad, el móvil o cualquier otro cachivache puedes darte por jodido. Y si llueve, más aún.