Crónicas Perrunas: Adiós

Todo tiene un principio y un final, y mi final se acerca. Cuando estéis leyendo estas líneas yo ya no estaré en este mundo.

Hace un par de semanas comencé a encontrarme mal, apenas comía algo lo vomitaba y ante esa situación mis cuidadores se preocuparon y fuimos a mi nuevo médico, Fran, un tipo joven pero competente. Una ecografía por aquí, unas palpaciones por allá y finalmente una extracción de sangre para una analítica completa. También vinieron un par de inyectables que acabaron con mis náuseas haciendo que renaciera algo de apetito en mi delgado cuerpo.

Adiós Coco

Siempre he pesado entre 19 y 20 kilos, el 11 de noviembre me pesan y estoy en 14,800 así que la cosa no pinta bien, recordad que tengo más de 12 años y eso para un perro como yo, de tamaño medio, es ser ya un venerable anciano.

Fue un lunes diferente pues viajé en coche (hacía más de dos años que no lo hacía) con la ventanilla bajada, un sol espléndido y temperatura agradable, sintiendo el aire lleno de olores en mi olfato. Me sentía fatigado pero era una agradable sensación, era consciente que ese sería mi ultimo paseo en coche, así que lo disfruté despacio y con deleite.

De regreso a casa y a esperar los resultados de mi analítica que deberían llegar el miércoles 13 de noviembre, pero algo malo debe ocurrir porque llaman un día antes. Los resultados no son buenos.

Mis cuidadores se acercan el miércoles a ver a mi médico, al regresar me miran y lloran. Mis riñones están en muy mal estado, más del 75 por ciento de los mismos no funciona, debo prepararme para mi verdadero ultimo viaje, el más largo, sin retorno.

Mis ganas de comer van disminuyendo a pasos agigantados, cada vez me apetece menos comer y mis fuerzas merman cada día que pasa, en casa se esfuerzan en hacer comida que pueda gustarme, pero lo cierto es que aunque ya no vomito y el estomago me molesta menos gracias a las medicinas que me dan, ya no tengo ganas de comer.

Otra cosa que se me hace cuesta arriba es salir a hacer mis necesidades, estoy débil y no tengo ganas. El domingo 17 decido abandonarme, estoy agotado, mi sangre está apenas filtrada y creo que ha llegado el momento de iniciar mi camino a otro lugar.

Mis cuidadores me miran y lloran, saben que ya no se puede hacer nada, llaman por teléfono a mi médico para evitar que el dolor y la agonía hagan de mi partida algo largo y doloroso. Mi partida será el lunes 18 de noviembre de 2013, 12 años, un mes y seis días después de mi nacimiento.

Llueve a mares pero mi médico acude a casa, tengo suerte porque mi partida no será en una fría mesa médica de un lugar cuyos olores y entorno no conozco, iniciaré mi viaje en casa, envuelto en mi cálida manta preferida.

Estoy muy débil, ya apenas puedo moverme. Casi no siento el pinchazo en mi pata.

De repente un extraño sopor, cálido y dorado invade mi cuerpo, muevo la cola porque me siento bien. Sucede algo extraño, de repente ya no estamos en casa, las paredes y el techo han desaparecido y dan paso a un espléndido prado que a simple vista no parece tener fin.

La hierba está fresca y húmeda, agradable de pisar, mullida. Hace sol pero no quema, reconforta, la fatiga y los dolores han desaparecido, mis músculos vuelven a responder como antaño ¿Qué pasa aquí?

Veo a mis cuidadores, me acerco a ellos corriendo, moviendo la cola como un loco, ya no lloran y una amplia sonrisa se dibuja en sus caras, me llenan de caricias mientras salto a su alrededor hasta que me señalan algo a mis espaldas.

¡No lo puedo creer! Sacudo la cabeza y todo el cuerpo ¡Son mis padres y dos de mis hermanos! Nos separamos cuando apenas éramos unos cachorros, pero los reconozco. Saltamos, corremos, ladramos de alegría.

Vuelvo la mirada hacía mis cuidadores, sonríen y con la mano se despiden de mi, llegó la hora de partir, de regresar con los míos, les lanzo unos ladridos de despedida y junto a mi familia comenzamos a correr hacía el horizonte. Una nueva etapa de mi existencia me espera.

Adios Cristina, adios Javier, no os olvidaré.

Me llamo Coco, soy un perro, y he existido. Aquí queda mi huella.

12 de octubre de 2001 – 18 de noviembre de 2013

2 opiniones en “Crónicas Perrunas: Adiós”

  1. Que allí donde ahora estés, seas tan feliz como lo has sido aquí. Hasta siempre Coco, siempre te recordaremos.

  2. Adios Coco,adios y hasta pronto.

    Seguro que cuando llegaste a ese Paraiso, donde solo llegan las almas libres,habrás visto a mi queridisima Nikkyta una preciosa rubia de la que ,seguro,te enamoraras nada más verla,eso si su hermano de vida Puppy,un caniche peleón junto a su hermano American llamado Krong te deja acercarte.La tienen supermimada,claro que si te los sabes “camelar”podras entrar en esa gran familia de 48 “hij@” que tenian unos humanos llamados Tony y Monika.Si lo consigues,coneceras a unas “chicas preciosas” jejeje.

    Campeón….espero que nuestras lagrimas al leerte,hagan crecer la hierba bajo tus preciosas patas.Doy gracias a tus padres humanos,Cristina y Javier por hacerte tán feliz y estar contigo hasta el final y te doy gracias a ti,por dejarnos tenerte en este raro mundo donde los humanos aún somos incapaces de darnos cuenta de que en realidad el mundo es vuestro….de todos los animales.

    Te pido perdón,a ti y a todos los que ahí estais y a los que estaran,por todo el daño que os hacemos.Corre Coco,corre,juega,disfruta y sé feliz y no te olvides de los que te qusierón.

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