Crónicas Perrunas: Me llamaban Bolica

Son las 4 de la madrugada, he dejado a mis cuidadores en la cama durmiendo y aprovecho que él no ha cerrado sesión en el panel de administración del blog para crearme un usuario y poder publicar tranquilo.

Logo Crónicas Perrunas de Coco

Me presento, me llamo Coco, soy un cocker spaniel inglés. El día 12 de octubre he cumplido 11 años y no quisiera marcharme de esta vida sin dejar huella de mi presencia. Para ello Internet y este blog me parece un sitio excelente ¿A saber cuánta gente leerá sobre mi en cualquier parte del mundo? Incluso cuando ya no exista.

Bueno, mi cuidador ya ha publicado sobre mi rajando sobre si soy un pesado o no. Curiosamente la entrada más exitosa de la bitácora gracias a un anónimo visitante que la publicó en Menéame. Aprovecharé este medio para limpiar mi imagen en la medida de lo posible explicando la razón de algunas de las actitudes propias de nuestra especie.

En esta primera publicación escribiré sobre mis primeros recuerdos.

Me separaron pronto de mis padres para comerciar conmigo, recuerdo llegar a una lóbrega tienda de mascotas (mas tarde descubrí que se ubicaba cerca del barcelonés templo de la Sagrada Familia) que, por suerte, hoy ya no existe. No eran buena gente.

Apenas unos pocos días antes de Navidad de 2001 un hombre apocado se fijó en mi, entró a preguntar y tras pagar una barbaridad por éste cuerpo me vi metido en un transportín dirección a lo que sería mi hogar.

El sitio era raro, no os voy a engañar, todo un poco sombrío y olía raro. Años después escuché a mi cuidador decir que mi primera cuidadora era una pitonisa, una mujer que mediante “las cartas” (ya me extrañaba a mi verla juguetear con cartulinas de monigotes todo el día) adivinaba el futuro ¿Eso puede hacerse? En fin.

Pasaba todo el día metido en aquel piso, sin salir apenas, con lo inquietos que somos los cockers. Imagina.

Era un cachorro: comía, bebía, jugaba… y sí, me cagaba, meaba y dejaba pelo por todas partes. Además de ser incansable a la hora de reclamar la atención de mis cuidadores. Yo pensaba que esto los divertía tanto como a mi, pero pronto iba a descubrir que me equivocaba.

Ahora pienso que se vengaron de mi al ponerme el nombre. Me pusieron BOLICA, que soy un cocker grande y juguetón ¿BOLICA?

En aquel momento no lo sabía, pero mis días como BOLICA no durarían mucho. Exactamente 15 días. Los 15 días que tardaron en devolverme a la oscura tienda de mascotas de donde había salido dos semanas antes.

Foto de Coco a los 3 mesesÉste soy yo con tres meses.

Entonces me vi de nuevo inmerso en la rutina de una tienda. Mis cuidadores no eran atentos conmigo pero iba tirando. Así pasaron unas semanas hasta que un día decidieron que no tenía “pinta de cachorro”, tenía ya 3 meses pero un tamaño un poco grande para mi edad ¿Y dónde me iban a meter?

En un transportín, pequeño y maloliente ¿Por qué?

Pasaron así los días, tristes, oscuros. Encerrado.

Todo cambió para mi una mañana cuando se abrió la puerta de la tienda y alguien entró a preguntar algo sobre cockers ¡YO SOY UN COCKER!

– Tenemos un cocker precioso, de tres meses, negro fuego. Lo han devuelto y no podemos venderlo porque es un poco grande.

– ¿Cómo de grande?

– Te lo enseño, lo tengo aquí mismo.

Se agachó y abrió mi transportín, para sujetarme y enseñarme a aquel extraño. No tenía mala pinta, al menos era joven y si me llevaba podríamos jugar sin que se descoyuntase.

– La verdad es que no tenía en mente comprar

– Solo pedimos el importe del papeleo y las vacunas. No pedimos nada por el perro.

Se me querían quitar de encima de todas todas ¿Qué habría sido de mi si nadie me hubiese querido? No quiero pensarlo.

– Déjame pensarlo y hablarlo con mi pareja. Te llamo esta tarde y te digo algo.

Durante la tarde hubo unas cuantas llamadas, pero entre ellas una que, por lo escuchado, se refería a mi ¡TENIA CASA NUEVA!

En las horas siguientes me movía en mi transportín con nervios ¿Cómo sería mi nueva casa? ¿Habría niños? ¿Otros perros?

Cientos de preguntas se agolpaban en mi loca y testaruda cabeza pero entre todas una ¿ME SEGUIRIAN LLAMANDO BOLICA?

Es tarde, continuo otro día y os cuento mi llegada a la nueva casa, y también alguna de mis primeras trastadas.

3 opiniones en “Crónicas Perrunas: Me llamaban Bolica”

  1. Hola Júlia.

    Es un golfo, ha publicado la entrada de madrugada, mientras duermo… y se ha creado un perfil y todo el muy caradura. Normal, me ve trastear todos los días con instalaciones de WordPress… algo se le habrá quedado.

    Por otra parte lo que cuenta es cierto, hasta el veterinario que trabajaba para ellos (los de la tienda) me advirtió que me tuviera cuidado, que eran “marrulleros”. No andaba errado el tío, una tarde tuve que llamar a la Policia porque me sacaron del local a torta limpia… yo pude dar alguna también pero recibí mas que otra cosa. Y todo porque reclamaba la documentación del criador del perro, todo un crimen.

    Gentuza. Menos mal que pocos meses después cerraron y desaparecieron del barrio.

    Ya le transmito a Coco tu mensaje… aunque imagino que si sigue mirando por las noches ya lo habrá leído.

    En fin. Besos y tal.

    Javier

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