Línea Directa miente

Contratar un seguro para nuestro vehículo puede ser una empresa estresante y agotadora no ya solo por los miles de detalles a tener en cuenta, sino también por la gran cantidad de oferta existente en el mercado.

Esta entrada está basada en mi experiencia personal con Línea Directa Aseguradora y las mañas, en ocasiones, y engaños que nos cuentan sus agentes con tal de contratar el seguro de nuestro vehículo con la compañía.

En septiembre de 2016, tras más de 5 años sin tener vehículo, me hice con uno. Una vieja furgoneta de 1994 que iba a preparar para poder hacer salidas esporádicas (y algún otro proyecto que tengo en mente) y pernoctar libremente allá donde me apeteciese.

Días antes de ir a buscarla a Toledo, que es donde se encontraba, y con la copia de la documentación del vehículo en mi poder me sumergí en la tediosa tarea de contratar un seguro para que al regresar circulando no lo hiciese de forma ilegal, arriesgándome a una dura sanción y la retirada del vehículo.

Como hacía ya varios años que no tenía ningún vehículo asegurado las compañías me daban precios de conductor novel, llegando a pedirme hasta 700 euros por un triste seguro a terceros con cobertura de robo e incendio y asistencia en carretera “en toda España“. Tema el de la asistencia y su cobertura territorial también tiene miga, pero eso lo cuento más abajo.

Además buscaba un seguro básico con las coberturas mínimas porque dar asistencia en carretera a una Vanette del 94 es casi imposible, lo mismo digo de las lunas y del seguro de robo. Las lunas para este vehículo ya no se encuentran tan fácilmente y las coberturas por robo o incendio se calculan en base a la antigüedad del mismo ¿qué van a darme por una vieja Vanette siniestrada, incendiada o robada? Nada. Son coberturas que no necesito pero que te meten a capón las quieras o no. Y los acontecimientos me darán la razón, aunque aún no lo sabía.

Todos rondaban precios y coberturas similares, hasta que llego a una compañía que, sin ser barato, sí era el más ajustado de precio con el que topaba, y eran 570 eurazos a terceros y con las coberturas descritas en el párrafo anterior. La compañía se llama Terránea y mediante una combinación de dos seguros llegamos a esa prima. Me resigno a pagar un dineral por asegurar un vehículo de hace casi 25 años que apenas voy a usar, pero bueno, es obligatorio y no queda otra. Adelante.

Paso todos los datos al agente y en apenas 20 minutos recibo en mi correo electrónico la propuesta de seguro que me permite volver desde Toledo con la furgoneta dentro de la legalidad. Con dolor agudo de cartera doy por cerrada la pesadilla del seguro y centro mi atención en otras cosas. Poco sabía que el baile no había ni tan siquiera comenzado.

Durante los días que buscaba seguro solicité online mínimo una docena de presupuestos. Algunos, imagino que al ver lo vetusto de mi amada nueva furgoneta, simplemente pasaban y ni se ponían en contacto contigo, y los que lo hacían era para dar presupuestos totalmente inasumibles. Hasta que me llama Línea Directa Aseguradora con una oferta que no iba a poder rechazar.

Los agentes de Línea Directa son zalameros y teatrales, doy fe. Saben perfectamente qué teclas tocar y conmigo lo consiguieron, lo reconozco. Aunque como con los otros insistí en solicitar un seguro con coberturas básicas finalmente me encalomaron cosas como lunas, incendio, robo, asistencia en carretera desde kilómetro cero (una artimaña) y todo por 390 euros. Así que caí y acepte la propuesta.

Entonces Línea Directa hizo algo que no me gustó mucho, realizar el cargo de la prima del seguro en mi tarjeta de crédito. Respondí que no me sentía cómodo dando los datos de mi tarjeta por teléfono pero me tranquilizaron respondiendo que “solo era para el cobro de la primera prima, que el resto de cargos, si renovaba, se harían en cuenta bancaria como siempre“. Mentira.

Me embarqué en la tarea de hablar con Terránea y pedirles disculpas porque debía cancelar el seguro con ellos, que el precio que me habían dado en Línea Directa era muy bueno y que no estaba por la labor de pagar casi 200 euros más por las mismas coberturas. Cerrado este asunto y con todos los papeles en regla me fui a Toledo a buscar la furgoneta y regresé a casa con ella rodando y tranquilo.

Así comenzó a transcurrir el año. Fui preparando la furgoneta para poder dormir en ella y esta pasada Semana Santa me dispuse a viajar por los Pirineos para ver qué tal se comportaba. Por cuestiones que contaré otro día estando en Puigcerdà la furgoneta hizo un extraño y comenzó a fallar así que hice uso de la famosa asistencia… para no aburrir debo decir que, como sospechaba, no podían darme soporte porque de vehículo a carburación NO TIENEN NI IDEA, el chaval de la asistencia era joven y se defendía con la inyección pero lo otro no sabía ni lo que era.

Se habló de, aunque la furgoneta le costaba mucho arrancar pero en marcha no daba problemas, subirla a una grúa y llevarla a casa, teníamos el servicio ¿no? Pues nada más lejos de la realidad. El servicio de grúa “desde kilómetro cero” tiene un límite de 100 kilómetros de recorrido desde donde te encuentres -que supongo será el kilómetro cero- entre ida y vuelta, es decir, que desde donde estábamos podía alejarse como mucho 50 kilómetros, lo que pase de ahí te lo cobran. No quise ni preguntar el precio.

De nuevo, como ya sospechaba, un seguro con tantas coberturas era literalmente tirar el dinero. Para no alargar más la cosa decir que regresamos a casa por nuestros medios y días después solucionamos el problema que impedía nuestra Vanette funcionar como es debido. A seguir con la vida.

Como hace años ya había estado asegurado con Línea Directa sabía que unos dos meses o mes y medio antes del vencimiento de la póliza solían llamarte o enviarte una carta con las condiciones de la renovación, el importe de la prima para el año que viene, etc. Pero ahora veo que no lo hacen puesto que no recibo nada, así que me conecto al área de usuario y solicito esa información. Pasan los días y sigo sin recibir nada, me voy oliendo la tostada de su jugada, no quiero pensar mal… pero comienzo la ardua tarea de buscar seguro para el año siguiente.

Después de dar más vueltas que un tiovivo doy con una compañía que me ofrece el seguro básico que yo estaba buscando, es decir, responsabilidad civil, seguro para conductor y ocupantes y asistencia jurídica en caso de ser necesaria, todo por 117 euros al año. Con estos números decido que voy a pasar de Línea Directa, que por cierto sigue sin dar señales de vida, y me vuelvo a conectar a mi página de usuario solicitando por escrito que NO se renueve la póliza puesto que voy a contratar con otra compañía. La respuesta de Línea Directa: NINGUNA. Mosca no, lo siguiente.

Y pasó al final lo que yo tanto sospechaba, el pasado día 3 de octubre hacen un cargo en mi tarjeta de crédito por importe de 415 euros (25 euros más de prima) sin avisar ni comunicar nada. Cabreo, y llamada a la compañía para que den explicaciones, algunas muy tristes como “tenga en cuenta que tenemos dos millones y medio de clientes“… y todo para acabar ofreciéndome por fin un seguro básico, como yo pedí la primera vez, por 190 euros. Les dije que no lo quería porque ya había contratado y pagado el otro. Lo primero que te sugieren es que devuelvas el recibo de la otra compañía y sigas con ellos, en fin.

De lo de hacer tan solo el primer pago por tarjeta pero cargarte también el segundo (y lo que les diese la gana) no saben no contestan. Para ser una compañía tan grande… también en fin.

Pasados los días, cuando ya comienzas a pensar con claridad, te das cuenta que Línea Directa Aseguradora SON LOS PUTOS AMOS:

  1. Te mienten con lo del pago con tarjeta, que será solo la primera vez, pero es que esto es la base para intentar renovar un año más o cargarte seguros “por error” que sí, que te lo devuelven pero pagando tú su “error”. Ver punto tres.
  2. No gastan papel ni operadores en llamarte o enviarte documentación para negociar la renovación ¿para qué? si ya tienen los datos de tu tarjeta te van a cargar la prima del seguro quieras o no quieras. Luego ya reclamarás y caerás en el punto que sigue.
  3. Para resolver el asunto no te quedan más narices que llamar a un 902 de tarificación adicional. En mi caso la llamada duró 20 minutos exactos y mi compañía de telefonía ya me ha girado un recibo por importe de 14,07 euros de la misma.

Es un win-win en toda regla, vamos, que siempre salen ganando… ellos sí que son TODISTAS, se lo quedan todo. Por tanto sabed a lo que os exponéis dando los datos de vuestra tarjeta a estos señores y sabed que todo lo que no esté por escrito no existe. No os fiéis de lo que os digan los operadores puesto que todo está montado para sacarte el dinero de una manera o de otra.

Espero que esta turra en forma de entrada de blog pueda alguna vez servir a alguien si se ve en las mismas circunstancias, mi consejo en este caso es claro: NUNCA DEIS LOS DATOS DE LA TARJETA DE CRÉDITO O DÉBITO A NINGUNA COMPAÑÍA DE SEGUROS.

Si tienes alguna experiencia similar y quieres desahogarte un poco más abajo puedes poner tu comentario.

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